sábado, 2 de abril de 2016

LA ALONDRA Y EL PANADERO

Foto: Mikel Agirregabiria
Allá por el mil setecientos y pico, en una ciudad alemana, existía la libertad de disparar a toda ave voladora. Entre ellas, la alondra. Ave preferida de los ciudadanos del lugar, por su cántico.
Pero llegaron años de hambruna, y ante tal hecho y a pesar de ser el ave preferida, muchos no respetaban.
Día a día observaban como las mataban sin ningún escrúpulo. Eso le apenaba mucho a un panadero amante de las aves, -alegraban la ciudad-, y no dormía cavilando en hallar una solución al problema.
Un noche estando en la cama, no se sabe bien, si fue un sueño o una premonición, escuchó una vocecita que le decía, “haz un bollo especial que sacie esa necesidad de comer y así se salvará la alondra”.

Foto: Kety Morales
















El panadero sobresaltado se levantó y rápido se puso manos a la obra. Pensó y pensó en unos ingredientes que a todos gustase, y, tras unas horas de cavilar..., hizo un bollo y lo dio a probar. Era tan delicioso, que pronto la noticia se divulgó por todo el territorio, y viajaban de todas partes para conseguirlos. La gente se olvidó de las aves.
El panadero satisfecho trabajaba día y noche amasando bollos, pero no le importó pues gracias a él, salvó a la alondra de extinguirse.
Colorín colorado…


Basado en una historia que me han contado en Berlin. Me gustó y he querido transmitirla -aproximadamente- para que la conozcáis.
¡Ah! el bollo está muy bueno.

Cuentos: "El duende de la alacena II".  Kety Morales Argudo
6-10-2008

lunes, 29 de febrero de 2016

LA RANITA DE LA ALHAMBRA
























Entre el murmullo del agua
de la Alhambra de Granada.
Una ranita en la acequia
buscaba a su madre rana.

Con sus ojitos saltones
observaba a la gente,
y veía en sus rostros
un gesto indiferente.

La ranita se encontraba
ante tanto jubileo,
muy sola en su acequia
¡Nadie le daba consuelo!

El agua de la acequia
transparente como un niño,
la empujaba con su fuerza
indicándole el camino.

En uno de los recodos
la ranita se chocó ¡¡Uff!!
Todo el mundo la miraba
y nadie la consoló.
*
Una vez recuperada
del golpe que se dio.
Emprendía el camino
por el agua transparente
en busca de amor.

¡La noche está cayendo!
Sólo el murmullo del agua
se escucha en la Alhambra.
La gente ya se marchó.

Y la ranita agotada,
en un rincón se durmió.

Soñó:
Que su madre la arrullaba
y unos cuentos de la Alhambra
al oído le contó.

Y entre el murmullo del agua
y el susurro de la rana,
la ranita se durmió.

*
Amanece un nuevo día.
La ranita despertaba
por unos rayos de sol.

De hoy no pasa-decía:
he de encontrar a mi madre.
Y dando saltos y saltos
al final de la acequia
estaba la rana madre.

¡Uff! Respiró la ranita
¡Menos mal que te encontré!
Aunque me vieron muy triste,
nadie preguntó el por qué.

Kety Morales
1999

viernes, 20 de marzo de 2015

ECLIPSE




  












¡Llega la primavera!
Hoy es un día especial
el Sol y la Luna se reencontrarán.
la Luna recibe como regalo
un abrazo caluroso
de su amigo lejano.

La Luna reclama calor constante
Su palidez delata
sus noches errantes.

El Sol la invita a bailar
La Luna sonríe por
tan bello momento
que ha de aprovechar.

¡Es un día especial!


Kety Morales Argudo

Foto: http://atzin.deviantart.com/art/Eclipse-53075428

lunes, 17 de marzo de 2014

EL PATITO DESPISTADO









Hans Christian Andersen










Un patito despistado
el estanque ha abandonado.
Con gran sorpresa halló,
un gran hombre en un banco
y en sus manos un gran libro
con historias fabulosas,
que a los niños transmitía
fantasía e ilusión.


Kety Morales Argudo

"El duende de la alacena IV"

viernes, 5 de abril de 2013

EL HUEVO DE PASCUA


















Foto: Juan Carlos Cabrejas.
Detalle: Mi nuera y mi nieta.


La abuela sospechó algo al ver que los huevos desaparecían del granero
El duende de la alacena sabía que los nietos de la abuela iban a venir a pasar el domingo de Pascua con ella y quería darles una sorpresa.
Lola una conejita que vivía con ellos, quería mucho a los niños, porque ellos la acariciaban y la mimaban, y se ofreció para ayudarle.
Lola se encargó de vaciar los huevos e introducir una sorpresa para cada niño.
El duende hizo chocolate y los envolvió, dejándolos enfriar.
La abuela intuía algo y los dejó tranquilos, sabía que nada malo hacían. Sigilosa los observaba tras los visillos mientras preparaba la comida y unos postres deliciosos.

Una vez preparados, llegaba el momento más interesante. Lola y el duende salieron al jardín y escondieron los huevos en distintos lugares.

Alicia, Daniel, Eduardo, Daniela y Elena junto con la abuela salieron al jardín, les contó que un conejo había dejado una sorpresa a cada uno por ser Domingo de Pascua. Los niños corrieron a buscarlos. Alicia lo encontró junto al rosal. Daniel y Eduardo junto al almendro, Daniela entre unas petunias y a Elena se lo habían dejado junto al columpio.
Mientras saboreaban el chocolate, e impacientes por descubrir su sorpresa, la abuela les contó la leyenda del conejo y el huevo.

Érase una vez…

Kety Morales